¿Qué filtros necesito para una bodega? Guía para elegir la filtración adecuada

¿Qué filtros necesita una bodega? Descubre cómo combinar polipropileno Multilayer, polipropileno absoluto, fibra de vidrio y membranas PES o PVDF para optimizar la filtración del vino.

La filtración es una etapa fundamental en la elaboración y preparación del vino antes de su embotellado. Sin embargo, una de las preguntas más habituales es: ¿qué tipo de filtro necesita una bodega?

La respuesta dependerá principalmente del tipo de vino que estemos filtrando, de su carga de partículas, del grado de clarificación alcanzado previamente y del objetivo microbiológico o de estabilidad que queramos conseguir.

Por este motivo, en lugar de pensar únicamente en un filtro final, es recomendable plantear la filtración como una secuencia de etapas, en la que cada cartucho cumple una función determinada y protege al siguiente.

Polipropileno Multilayer para vinos con mayor carga de partículas

Cuando trabajamos con un vino que todavía presenta una carga considerable de partículas, una de las soluciones que mejores resultados puede ofrecer es el cartucho de polipropileno Multilayer.

Su principal característica es su construcción mediante diferentes capas de polipropileno, que permiten realizar una retención progresiva de las partículas.

En lugar de concentrar toda la retención en una única superficie, la suciedad puede distribuirse a través de las diferentes capas del medio filtrante.

Esto resulta especialmente interesante cuando el fluido presenta una carga de partículas relativamente elevada, ya que permite aprovechar mejor la capacidad del cartucho.

Además, su estructura plegada proporciona una elevada superficie filtrante, lo que facilita trabajar con caudales elevados manteniendo un buen rendimiento.

Por ello, los filtros Multilayer pueden utilizarse como una primera etapa de filtración o prefiltración antes de pasar a grados de filtración más finos.

Polipropileno absoluto cuando necesitamos mayor precisión

A medida que avanzamos en el proceso y necesitamos afinar la filtración, podemos recurrir a cartuchos de polipropileno con grado de filtración absoluto.

En esta etapa el objetivo cambia.

Ya no buscamos únicamente gestionar una elevada carga de partículas, sino conseguir un mayor control sobre el tamaño de las partículas que queremos retener.

La elección del micraje dependerá del estado del vino y de las etapas posteriores del proceso.

Por ello, antes de seleccionar un cartucho es importante conocer aspectos como:

  • La carga de partículas del vino.
  • El grado de clarificación previo.
  • El caudal necesario.
  • La presión diferencial de trabajo.
  • El nivel de filtración requerido.
  • El tipo de membrana que utilizaremos posteriormente.

Una correcta selección permite evitar tanto una filtración insuficiente como una filtración excesivamente cerrada en una etapa demasiado temprana, que podría provocar una rápida colmatación del cartucho.

Fibra de vidrio antes de la membrana final

Una de las etapas que recomendamos valorar antes de las membranas esterilizantes finales es la fibra de vidrio.

¿Por qué?

Porque determinados vinos pueden presentar carga coloidal que afecta considerablemente al rendimiento de las membranas finales.

Los medios filtrantes de fibra de vidrio destacan por su capacidad de retención en profundidad y por fenómenos de adsorción asociados a su estructura, lo que puede ayudar a reducir parte de esta carga antes de que alcance la membrana final.

Esta etapa actúa, por tanto, como una protección adicional.

El objetivo es sencillo: evitar que la membrana final tenga que realizar todo el trabajo de retención.

Una prefiltración correctamente dimensionada puede ayudar a reducir la colmatación, mantener mejores caudales y prolongar la vida útil de los filtros finales.

PES como membrana final

En muchas bodegas, una de las soluciones más habituales para la filtración final son las membranas de PES (polietersulfona).

Estas membranas permiten trabajar con grados de filtración muy definidos y son ampliamente utilizadas cuando se requiere una filtración microbiológica antes del embotellado.

Dependiendo de las necesidades del proceso, también existen bodegas que trabajan con membranas de PVDF (fluoruro de polivinilideno).

La elección entre una tecnología u otra no debería realizarse únicamente por el material de la membrana. Es necesario estudiar las características del vino, los microorganismos objetivo, las condiciones de trabajo, los procedimientos de limpieza y sanitización y la configuración completa de la línea.

¿Cuál sería una configuración habitual?

Aunque cada bodega necesita estudiar su proceso de manera individual, una línea podría plantearse de forma orientativa de la siguiente manera:

Vino con carga de partículas → Polipropileno Multilayer → Polipropileno absoluto → Fibra de vidrio → Membrana final PES/PVDF → Embotellado

Esto no significa que todas las bodegas necesiten exactamente estas etapas ni que deban utilizar siempre los mismos micrajes.

Un vino que llega correctamente clarificado a filtración puede necesitar una configuración diferente de otro que presente una elevada carga de partículas o una mayor presencia de coloides.

El filtro final no lo es todo

Uno de los errores más habituales al diseñar una línea de filtración es centrarse exclusivamente en la membrana final.

Sin embargo, el rendimiento de esa membrana depende en gran medida de lo que ocurre antes.

Si el vino llega a la etapa final con demasiada carga de partículas o coloides, la membrana puede colmatarse rápidamente, reduciendo el caudal y aumentando los costes asociados a sustituciones, limpiezas y paradas del proceso.

Por eso, una buena estrategia de filtración debe buscar un equilibrio entre retención, caudal, protección de las etapas posteriores y coste operativo.

Cada vino necesita su propia estrategia de filtración

No existe un único filtro válido para todas las bodegas ni para todos los vinos.

La solución adecuada pasa por conocer las características del producto, definir qué queremos eliminar en cada etapa y seleccionar correctamente tanto el material filtrante como el micraje.

En Multifiltra estudiamos cada aplicación para definir una secuencia de filtración adaptada al proceso de cada bodega, desde la prefiltración con polipropileno hasta la protección y filtración final mediante membranas.

Porque elegir correctamente un filtro es importante, pero diseñar correctamente toda la cadena de filtración lo es todavía más.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Soluciones de filtración adaptadas a cada proceso

Solicitar información

Suscríbete a nuestra Newsletter

Scroll al inicio